Prudencia para gobernar

En la época en la que vivimos es importante recordar la importancia del significado de la prudencia, la virtud más importante. 

La prudencia contiene gran disparidad de significados. De forma concisa, significa actuar de forma justa, adecuada y con moderación.

También se entiende como la virtud de comunicarse con los demás por medio de un lenguaje claro y cauteloso, respetando el sentimiento de los demás.

La prudencia, que enseña a tomar decisiones, le proporciona al ser humano el dominio de sí mismo. Ayuda también a identificar las situaciones que son convenientes y las que no lo son. Ayuda a pensar antes de actuar -autocontrol-, lo que impulsa a la persona a medir las consecuencias de las acciones.

El hecho de que la prudencia se pueda adquirir no conlleva que todos tengan los mecanismos para aplicarla.

Entre los diligentes de los distintos gobiernos a nivel mundial, prima la prudencia en los más altos niveles. No ser prudente al comunicar, tiende a desinformar; no ser prudente al gobernar tiende a un ambiente de inestabilidad.

Se precisa razonar bien, evitando lo que pueda influir nuestro razonamiento y tener la disposición a averiguar lo que no sabemos, antes de tomar con prisa una decisión.

La persona prudente no es precipitada ni indecisa, es capaz de prever para atender las consecuencias, y tiene la entereza de negarse ante lo abiertamente malo o improcedente.

La prudencia, mantiene siempre alerta al gobernante para velar por los intereses del pueblo que ha sido encomendado a su conducción.